Revisa tu bandeja de entrada: en unos minutos te llegará un email con el link para hacerlo.
Cuando lo abras, tómate un momento a solas. Son 4 minutos que te ayudarán a identificar qué sigue manteniendo tu sistema de alerta encendido, aunque lleves tiempo intentando calmarlo.
Reconocer tu patrón ya es un primer paso para empezar a trabajarlo.
Si no lo ves en unos minutos, revisa la carpeta de spam o promociones. A veces el correo se despista más que nosotras.
La ansiedad no desaparece entiéndola. Se transforma cuando aprendes a conocer lo que te activa.